Amores elípticos

AMORES ELÍPTICOS

El amor tiene forma de elipse; en vez de un único centro, cuenta con dos focos. Están el foco del Yo, el foco del Tú, y la elipse de lo Nuestro. Si descuidamos uno de los tres espacios, el amor se rompe. Respetando los tres, le damos una oportunidad a lo Nuestro.

“Amores elípticos” es una teoría sobre el amor, pero que nace de la experiencia personal, de lo vivo. Lo veo como un intento de transformar la mirada antes, durante y después del enamoramiento. Bebe de fuentes como la filosofía, la literatura, la mitología, la conversación o la memoria personal. Tiene vocación de proyecto transmedia: un libro, una charla, cenas temáticas, un video, un taller.

PUNTO DE PARTIDA

Antes de entrar en una relación hay un espacio previo que trabajar, en el que juegan tres fuerzas dinámicas. ¿Cómo podemos emplearlas para entrar en el territorio de la elipse?

DENTRO DE LA ELIPSE

El foco del Yo y el foco del Tú confluyen en la elipse de lo Nuestro. Cuatro pilares la sostienen y amplían su campo de acción, proporcionándole dinamismo. Y cuatro jinetes predicen la ruptura.

TRAS LA RUPTURA

Cuando termina una relación, surge un nuevo espacio con sus reglas propias. ¿Podemos emplearlas en nuestro beneficio? ¿Es posible regresar a la elipse cuando nos hemos visto fuera de ella?

PUNTO DE PARTIDA

Hay un espacio previo que trabajar antes de iniciar una relación. El juego de las fuerzas que lo mueven nos coloca en las mejores condiciones para entrar dentro de la elipse de las relaciones personales. ¿Cuáles son esas tres fuerzas? ¿Cómo podemos emplearlas para entrar en el territorio de la elipse?

La tensión que nunca acaba

La tensión que nunca acaba

Hay una tensión en nuestro centro vital, en el núcleo de lo que somos, que está presente en los momentos anteriores al acercamiento a otra persona (y que también se vive dentro de una relación). Si logramos resolver esa tensión interna, viviremos relaciones más satisfactorias.

La fascinación

La fascinación es la mirada atenta al encontrarnos con otra persona, a la que percibimos en su individualidad. Nos impulsa un afán de conocerla mejor, descubrirla, explorar los diferentes matices y peculiaridades de quien nos ha llamado poderosamente la atención.

La fascinación
La seducción

La seducción

La seducción es un espacio de juego compartido. Si aprendemos a movernos con soltura en él y entendemos sus reglas, nos situaremos con más facilidad en la antesala de una relación, en los amores elípticos. Es importante entender los ritmos y las dinámicas dentro de este espacio.

DENTRO DE LA ELIPSE

El foco del Yo y el foco del Tú confluyen en la elipse de lo Nuestro. En ella, encontraremos cuatro pilares que la sostienen y amplían su campo de acción, proporcionándole dinamismo. Y dentro de ella debemos atender a los cuatro jinetes que predicen la ruptura. ¿Cuáles son y cómo puedo trabajarlos?

El foco del yo

El foco del Yo

No puede amar bien quien no practica la resistencia íntima, quien no trabaja su ciudadela interior. No puede amar bien quien no preserva su espacio personal. Si yo te amo, ¿quién es ese “Yo” que dice amarte? ¿Velo por él, lo alimento, lo escucho?

El foco del Tú

El foco del Tú exige que me acerque a tu espacio personal con un doble movimiento. Ese doble movimiento nace del respeto, de la mirada atenta y comprensiva a la realidad de otra persona, a quien quiero y con quien me interesa trabajar una relación satisfactoria y constructiva. ¿Cómo funciona?

El foco del tú
La elipse de lo nuestro

La elipse de lo Nuestro

El foco del Yo y el foco del Tú confluyen en la elipse de lo nuestro. Exploraremos en este apartado cuatro pilares que ayudan a sostener las relaciones y facilitan su desarrollo, y los cuatro jinetes que predicen la ruptura. Hay que estar atentos a ellos y ponerles remedio.

TRAS LA RUPTURA

Si se produce la ruptura, nos encontramos de nuevo fuera de la elipse. Surge un nuevo espacio con sus reglas propias. ¿Cómo podemos aprovecharlos en nuestro beneficio? ¿Es posible volver de nuevo a la elipse?

Dejar marchar

Dejar marchar

Si llega la inevitable ruptura, lo más difícil al principio es dejar marchar a la otra persona, porque eso implica renunciar a una relación en la que hemos invertido mucho tiempo y esfuerzo, que dice mucho de nuestra historia personal y de los recuerdos compartidos.

Reconciliarnos con la tristeza

Tratamos de evitar los sentimientos de tristeza porque no resultan agradables y porque nos recuerdan el fracaso de nuestra relación. Pero la tristeza cumple una función maravillosa: es la puerta de entrada a un futuro que está por llegar. Nos prepara para lo venidero, si la entendemos.

Tristeza
Barbecho

Barbecho

Hay un tiempo para sembrar y un tiempo para recoger. Tras la ruptura, tenemos que cuidar nuestro territorio, nuestro interior, para dejar sitio a la nuevo. Debemos descansar para que la tierra se regenere. Este período de barbecho es fundamental para abrirnos a lo nuevo.

Volviendo a la elipse

¿Estamos destinados a una persona concreta o al amor? ¿El amor es un sentimiento, una actitud, un proyecto vital? ¿Probamos a experimentarlo de nuevo? "Nunca cesaremos de explorar/y el final de nuestro viaje/será regresar al lugar del que partimos/y conocerlo por primera vez" (T.S. Eliot, "Cuatro Cuartetos")

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